El espíritu que habita en nosotros
“Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
Este versículo es una poderosa afirmación de Pablo a Timoteo, recordándonos que el miedo no es un atributo que proviene de Dios. En momentos de inseguridad o timidez, se nos instruye a mirar nuestra herencia espiritual: una fuerza que no viene de nosotros mismos, sino del Espíritu Santo que nos capacita para enfrentar desafíos.
El dominio propio mencionado aquí también puede entenderse como una mente sana o equilibrio. Esto significa que la fe cristiana nos ofrece estabilidad emocional y claridad de pensamiento. En lugar de ser guiados por el pánico, somos guiados por un amor que echa fuera el miedo y un poder que nos permite actuar con rectitud y valor en la vida diaria.

